Técnicos y funcionarios argentinos, entre los que se encuentra el viceministro de Economía Gabriel Rubinstein, se encuentran negociando en Washington un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) relativo a la deuda generada por la administración de Mauricio Macri (45 mil millones de dólares otorgados incluso violando puntos del propio estatuto del Fondo). 

En el marco de estas horas decisivas en cuanto a la relación entre Argentina y el FMI, el organismo de crédito presiona y condiciona la negociación con un informe en el que reclama serios ajustes y unificación de los tipos de cambio. 

Se difundió un trabajo titulado "External Rebalancing in turbulent times", que elaboraron los propios técnicos del organismo. En el documento, el FMI analiza la perspectiva de cuenta corriente de sus países miembro y tiene un apartado especial para Argentina: allí se señala que "el país sufre elevadas vulnerabilidades de la deuda externa, las reservas internacionales precariamente bajas y la falta de acceso a los mercados internacionales de capital”.

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Los funcionarios de Economía y la coalición de Gobierno ahora rebautizada Unión por la Patria (UP) buscan un “acuerdo corto” que permita cierta estabilidad cambiaria en el marco del proceso proselitista de cara al próximo 13 de agosto (PASO). 

En ese contexto, el FMI expresa que en Argentina "es crítico continuar implementando políticas macroeconómicas prudentes que fortalezcan la cuenta corriente externa y la cobertura de reservas para asegurar la sostenibilidad externa” 

Y agregaron los integrantes del staff del FMI: "Las posibles respuestas políticas son una consolidación fiscal favorable al crecimiento, combinada con una política monetaria restrictiva y un régimen cambiario simplificado (...) sigue siendo esencial para moderar el crecimiento de la demanda interna, reforzar la balanza comercial, reconstituir las reservas internacionales, recuperar el acceso a los mercados y garantizar la sostenibilidad de la deuda fiscal y externa”. 

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El deseo del Fondo es el mismo de siempre: una devaluación que acorte la brecha cambiaria y un ajuste en los números de la inversión pública, es decir, suprimir lo más posible el déficit fiscal. Esto implicaría fuertes ajustes en áreas sanitarias, sociales, educativas y una consecuente pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores en general.

Al mismo tiempo que los representantes del Gobierno argentino discuten con el staff del FMI los puntos más ásperos del posible acuerdo, éste publica el informe arriba mencionado y lo difunde mientras se desarrolla la negociación

Negociación

Junto a Gabriel Rubinstein, el jefe de asesores del Ministerio de Economía, Leonardo Madcur, y el vicepresidente del Banco Central, Lisandro Cleri, comenzaron el martes las tratativas con los representantes del FMI. Se sumará prontamente a la mesa de negociación el secretario de Hacienda, Raúl Rigo, quien arribó en la noche del martes a la capital estadounidense.

En el caso de que un acuerdo se vislumbre en las próximas horas, se espera la confirmación del viaje hacia Washington por parte del ministro de Economía y precandidato de UP Sergio Massa. 

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Uno de los puntos en los que se centra la negociación es el adelantamiento de fondos de parte del organismo multilateral, de manera de fortalecer las reservas afectadas por el impacto de la sequía en las exportaciones del sector agropecuario. El monto que el FMI adelantaría rondaría los 8.500 millones de dólares, según trascendidos.