A finales de marzo, Gustavo Béliz, secretario de Asuntos Estratégicos y titular del Consejo Económico y Social anunció el programa "Redes para el Bien Común" que, según comentó en aquella presentación, tendría el objetivo de proponer “un pacto para el buen uso de las redes sociales y que dejen de intoxicar el espíritu de nuestra democracia".

La polémica no tardó en aparecer y, aunque sólo fue un anuncio, la palabra censura se hizo recurrente alrededor de esta iniciativa.

En una nueva emisión, Redacción Abierta abrió el debate en torno a la regulación de las redes sociales y su impacto en el vida democrática. Para ello recibió en los estudios de Canal 10 a Liliana Córdoba, doctora en Ciencias Sociales y docente en la Cátedra de Opinión Pública en la UNC; a Andrés Oliva, periodista de los SRT y a Pablo Cardozo Herrera, especialista en redes sociales.

“Las redes sociales son posibilitantes de procesos de democratización pero también de desdemocratización, pues no es unívoco ni igualitario el uso de las redes sociales. Hay tensiones y contradicciones marcadas por el uso que hacen los usuarios y el desarrollo tecnológico y empresarial alrededor de estas plataformas. No es menor pensar qué tipo de intervención tienen que tener los Estados para garantizar los Derechos a la Información, a la Expresión y a la Comunicación”, sostuvo Córdoba.

Por su parte, Cardozo Herrera explicó que se cree que las redes sociales están autorreguladas pero no es así: “Cada vez que aceptamos las condiciones para instalar WhatsApp o Instagram, es admitir que estas aplicaciones responden a leyes de Estados Unidos y Europa. No hay autorregulación, es una regulación que no es la nuestra”.

Pablo Cardozo Herrera, especialista en redes sociales, en Redacción Abierta.

En ese sentido, Oliva expresó que las redes sociales ya están reguladas, “lo que una persona publica puede tener consecuencias penales".

SALIR DE LA BURBUJA 

Para la doctora en Ciencias Sociales es incorrecto pensar que una regulación de las redes sociales significa un acto de censura y, al mismo tiempo, dijo que “la autoregulación no alcanza”. “Hay una sensación creciente de agobio, de agotamiento en las audiencias, que no saben dónde buscar información, a quién creerle y las fuentes son un problema, pero también tienen la necesidad de ser parte de esas comunidades informadas y saber de qué están hablando los medios. Es un asunto público relevante", advirtió.

Liliana Córdoba, doctora en Ciencias Sociales, en Redacción Abierta

El periodista de los SRT expresó que, en la actualidad, existen límites a la circulación de ciertos discursos políticos. "Hay márgenes de tolerancia a la expresión publica de discursos sobre todo totalitarios o extremos”, indicó.

Andrés Oliva, periodista SRT, en Redacción Abierta

Mientras, el especialista en redes sociales consideró que el buen uso de las plataformas dependerá del efecto de los discursos en temas de preocupación social como la salud pública o la cyberseguridad.

“Por fuera de esos tópicos, todo se señala rápidamente y a través de una ola de odio, que quizá por una noticia falsa, hay gente que se suicida. No puede quedar al libre albedrío. Debemos ver cuánto afecta al otro, somos productores y consumidores”, señaló la noche del jueves.

De allí que Córdoba manifestó que las agresiones virtuales no dependen exclusivamente del anonimato que permiten las plataformas, sino que la dinámica que proponen las redes sociales es la de la reacción. “Lo que es propio de esas plataformas también va impregnando las formas de la conversación pública. Entonces, cómo hacemos para que esas formas no sean las únicas, donde haya una posibilidad de escucha, de no cancelar al que piensa diferente. Vivimos en sociedades muy diversas, entonces hacer crecer esa lógica binaria y de burbuja es muy restrictiva y profundamente antidemocrática”, concluyó la docente e investigadora.

Liliana Córdoba, doctora en Ciencias Sociales, en Redacción Abierta