El Gobierno Nacional autorizó que todos los equipos de la Primera División, tanto masculino como femenino, y además de Tigre que participa de la Copa Libertadores empiecen las prácticas a partir del lunes 10. En tanto, la Primera Nacional empezará el 30 de agosto con los testeos y, el 2/9, los entrenamientos

La decisión fue el resultado de una reunión que mantuvieron esta tarde, desde la 17, en la Casa Rosada: el primero en llegar, a las 16.24, fue Santiago Cafiero. El Jefe de Gabinete de Ministerios, hincha de River, y la voz de Alberto Fernández en el encuentro, hizo de local. A su despacho en el primer piso de Balcarce 50 concurrieron dos ministros: Ginés González García (Salud) y Matías Lammens (Turismo y Deporte; además, ex pope de San Lorenzo). Del lado de la AFA, fueron el presidente Claudio Tapia; su mano derecha y tesorero de Viamonte, Pablo Toviggino; y Víctor Blanco, titular de Racing y secretario general afista, y de buena relación con Ginés, un fanático de la Academia.

En las últimas semanas, desde el Gobierno se habían vuelto reticentes en autorizar los entrenamientos. La suba de contagios y fallecidos por coronavirus les hizo frenar la pelota. Pero empezaron a notar que la presión es insostenible. La posición que llevó Chiqui fue que se permitiera primero volver a moverse a desde el lunes 10 a los equipos coperos (Boca, River, racing, Defensa y Tigre), que tienen fecha para volver a competir en la Copa el 17 de septiembre.

Sin embargo, desde el Gobierno autorizaron que vuelvan todos los equipos de la Liga Profesional desde el lunes 10, tanto el masculino como el femenino. Aclaración especial: es sólo un permiso para entrenar. No se pusieron fechas para reanudar los torneos locales.

Ahora lo que hay que poner en práctica es el protocolo elaborado por la Comisión Médica de la AFA -fue presentado el 8 de julio-: 72 horas antes del día del regreso, habrá que testear a todos los integrantes de un plantel -de 50 a 60 personas- con análisis PCR e hisopado, los cuales serían tercerizados y bancados por la AFA. Habrá otro test el día del comienzo de los entrenamientos. Y luego, uno por semana. El que da negativo, puede practicar. El que da positivo, no; y deberá ser aislado y seguir las recomendaciones sanitarias del Ministerio de Salud.

No se permitirán más de seis futbolistas por grupo y dos integrantes del cuerpo técnico, que no deberán integrar otros turnos. Ademas, se recomienda mezclar los puestos, de manera que no pase que se infecte un grupo compuesto por todos defensores, haya que aislarlos a todos y ese equipo se queden sin variantes en esa posición de la cancha.

Y además de todos los recaudos de higiene y sanitarios propios -como lavado de manos, no compartir bebidas de hidratación ni mate-, los entrenamientos deberán ser en canchas diferentes o turnos distintos, los jugadores ya deberán llegar cambiados con ropa deportiva y los traslados hasta el lugar de entrenamiento deben ser en autos particulares, puerta a puerta.

Primero la AFA, a mediados de abril, mediante su Comité Ejecutivo, dio por finalizada la temporada 2019/20 -apenas se había jugado una fecha parcial de la Copa Superliga-, anuló los descensos y definió los clasificados a los torneos internacionales 2021, quedando pendiente un lugar para la Libertadores -mediante un torneo a definir su formato- y otro por la Copa Argentina. Además, avisó que los ascensos se resolverán en la cancha. Todo proyectado a resolver a partir de septiembre.

Con ese panorama, los dirigentes entraron en una zona de confort: al evitar la pérdida de categoría, tanto este año como en 2021, y sin fecha clara para que la pelota vuelva a rodar, esperaron que llegara el 30 de junio y se sacaron de encima un montón de contratos que se vencían. Aunque en el medio la AFA y Futbolistas Argentinos Agremiados firmaron un acuerdo para extender vínculos de manera excepcional por seis meses, lo cierto es que, entre toda la pirámide profesional del fútbol, se quedaron sin club más de 1.300 jugadores. Encima, como la televisión siguió pagando su cuota mensual y el Estado les dio el beneficio del ATP para pagar hasta el 50% de los salarios de sus empleados -no los del fútbol-, ningún club reclamó un apuro.

De hecho, cuando a mitad de mayo desde el Gobierno se atinó a decir que se empezaría a analizar protocolos para la práctica de las actividades deportivas -se habló de armar una comisión interministerial entre la cartera de Salud y la de Turismo y Deporte-, desde la cúpula del fútbol no quisieron saber nada de nada.

Pero en una inactividad inédita, el primero que pidió explicaciones de por qué no se podía entrenar fue Marcelo Gallardo: el técnico de River alertó sobre el riesgo físico que genera en los jugadores el hecho de no entrenarse, pero no encontró consenso.

Dos veces (martes 18 de julio y viernes 28), desde el lado de Ginés, le cancelaron la reunión a Tapia. A la tercera, fue la vencida. Y el Gobierno habilitó los entrenamientos. 

Via Ole