El capitán entrenó este lunes en Madrid. Máximo goleador histórico, está en el podio en presencias y triunfos con la “Celeste y Blanca”.

Con el bajo perfil que lo caracteriza, un día volvió a ponerse otra vez la “pilcha” del seleccionado nacional.

Con la mochila de la decepción de Rusia 2018 a cuestas, Lionel Messi se presentó este lunes en Madrid y, por primera vez, se puso a las órdenes de Lionel Scaloni.

El mismo Scaloni que fue titular aquel 17 de agosto de 2005, en el amistoso ante Hungría que marcó su debut con la “Celeste y Blanca”. Se sabe, la “Pulga” entró por Lisandro López y fue expulsado 47 segundos después.

Allí empezó a escribir su historia, que hoy lo tiene como máximo goleador histórico, con 65 goles y un promedio de un grito cada dos partidos.

Seis de esas conquistas fueron en los cuatro mundiales que jugó. En las citas ecuménicas acumula cinco asistencias y es, a su vez, también quien más “pases-gol” dio en la historia.

Está entre los futbolistas que más veces vistieron la casaca nacional, después de Javier Mascherano y Javier Zanetti. Busca, a su vez, ser el que participó en más triunfos de la Selección.

Hasta ahora, con Messi en cancha, Argentina ganó 77 encuentros, empató 28 y perdió 23. Es decir, sacó el 67% de los puntos en juego.

Descubrirlo futbolísticamente no hace falta, aunque a veces los números suelen simplificar un recorrido tan amplio.

Expectante al año que viene, cuando comiencen las Eliminatorias, “Lio” busca seguir ampliando su récord: es el goleador histórico en partidos previos, ya que sus 21 conquistas dejaron atrás a las 19 de Hernán Crespo.

Así como es recordado su hat-trick ante Ecuador, para clasificar a Rusia 2018, es quien más veces conquistó tres goles en un mismo partido para el combinado nacional: seis veces.

También marca tendencia en cuanto a los tiros libres. Junto a Juan Román Riquelme, son los únicos que llegaron a convertir seis goles por esa vía.

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