“Vas a verlo hasta en la sopa” decían frecuentemente nuestros abuelos.

La frase fue cayendo en desuso a medida que la propia sopa dejó de ser un primer plato de rigor en las mesas argentinas. El sentido claro de la expresión quería decir que algo era tan frecuente, tan ubicuo, que lo veríamos, igual que a la sopa, todos los días.

La popular frase pudiera reemplazarse por “Vas a verlo hasta en el pan” porque, más allá de los cuestionamientos al excesivo consumo de harinas de trigo, el pan y las harinas de trigo siguen siendo una parte muy significativa de la dieta no sólo en Argentina, sino también en gran parte del mundo.

Glifosato “hasta en el pan”

Son preocupantes los datos de un estudio sobre la presencia de glifosato en panes y otros alimentos de venta masiva en Estados Unidos. Especialmente porque es previsible la presencia del agroquímico en aquellos alimentos derivados de cultivos sobre los que está prevista la aplicación del producto, como la soja o el maíz, pero no hay semillas de trigo o de garbanzo que hayan sido modificadas para la aplicación de glifosato.

Y aun así, un estudio reciente realizado por Detox Project, una organización de investigación de sustancias químicas tóxicas, reveló niveles residuales de glifosato en alimentos en un total de 45 alimentos de consumo masivo sobre 86 productos analizados, es decir, 52% de la muestra. Las concentraciones iban desde 12 partes por cada mil millones (la sigla es ppb, porque se asume que son billones en inglés) en un tipo de pan integral germinado hasta el nivel más alto registrado, 1150 ppb, que se encontraron en otra marca de pan de trigo integral, pasando por 889 ppb en garbanzos enlatados. 

Panes y garbanzos entre los alimentos que no deberían tener glifosato, pero lo tienen. Imagen: Captura desde el mencionado reporte

“Desafortunadamente, una etiqueta 'libre de OGM (organismos genéticamente modificados)' en un producto alimenticio o suplemento no significa que esté libre de contaminación con glifosato”, dice el estudio. “De los 26 alimentos probados que afirmaron que ser libres de OGM, 18 dieron positivo en glifosato, incluidos dos de los cinco alimentos principales con el nivel más alto de contaminación por glifosato. Los niveles encontrados en los alimentos etiquetados como no OGM oscilaron entre 12 ppb y 1040 ppb”.
El caso es que en este recorrido por comercios y productos a​​ún cultivos reportados como "Orgánicos" tenían rastros de glifosato.

El trigo no es (todavía) un cultivo transgénico

El glifosato en los alimentos y el medio ambiente se traduce en glifosato residual en los seres humanos. Según Detox Project, en 2017, un estudio revisado por pares que rastreó los niveles de pesticidas en personas en el sur de California durante 20 años encontró un asombroso aumento del 500 % en el porcentaje de personas que dieron positivo en la prueba de glifosato en orina.

El estudio, publicado en el "Journal of the American Medical Association", hizo un seguimiento de las personas desde 1993 hasta 2016 y descubrió que los niveles de glifosato aumentaron en un 1208 %. Los niveles promedio de glifosato en la orina en 1993-1996 fueron de 0,024 microgramos por litro, y en 2014-2016, estos niveles aumentaron a 0,314 microgramos/litro.
De hecho, hace muy poco se dio a conocer un reporte de la Encuesta Nacional de Salud de Estados Unidos en la que el 81.6% de los habitantes de USA mayores de 6 años, tenían glifosato detectable en su orina. 

Nuevos usos de glifosato

Hasta comienzos de este siglo, los granos se secaban normalmente en secadores alimentados con gas natural, propano o fuel oil. Si bien el método implica una significativa emisión de gases de efecto invernadero y no es muy eficiente energéticamente, el método permitía secar los granos sin introducir productos químicos peligrosos. 

“Durante las últimas dos décadas, los agricultores en los EE. UU. y Canadá han utilizado regularmente glifosato en cultivos de trigo, avena, cebada y frijoles como 'agente de secado previo a la cosecha' para acelerar la cosecha”, dice el estudio. “Esta práctica, conocida como desecación de cultivos, expone al público estadounidense a niveles peligrosos e inaceptables de contaminación por glifosato en alimentos que los consumidores creen que son saludables”. 

Esta es la explicación más razonable para la presencia de glifosato en los panes y en los garbanzos analizados: las nuevas aplicaciones hacen que se fumiguen cultivos que en muchos casos ni siquiera están en las recomendaciones de uso de los fabricantes.

Y por casa, ¿cómo andamos?

No hay estudios similares en Argentina, aunque el panorama es sombrío si se juzga por la evidencia de contaminación que el propio SENASA ha acumulado: detectó 7869 casos positivos de presencia de agrotóxicos en un grupo de 48 frutas, verduras y hortalizas según refleja la propia información del organismo oficial entre los años 2017 y 2019. El estudio no encontró glifosato, pero debe decirse que es poco probable que frutas, verduras y hortalizas tengan glifosato, porque se marchitarían inmediatamente al contacto con el herbicida.

Hay que agregar que en las indicaciones oficiales de uso del glifosato su aplicación como "desecante" no está descripta, pero en cualquier página de consultas agrícolas se pone rápidamente en evidencia su uso en esa aplicación.

En cambio en Brasil, el Instituto de Defensa del Consumidor desarrolló un análisis sobre varias categorías de alimentos ultra procesados: gaseosas, jugos, bebidas de soja, cereales, snacks, galletitas y panes de trigo; en definitiva, fueron 27 productos de consumo masivo, divididos en 8 categorías.

Aunque gaseosas y jugos no presentaron contaminación, el resto del estudio es, cuanto menos, preocupante: 59,3% de los productos tenían por lo menos un agrotóxico; glifosato y glifosinato estaban contaminando 51.8% de los productos. Y, para rematar, todos los productos que contenían trigo en su formulación, tenían al menos un agrotóxico contaminante.

Un producto emblemático en todo el mundo, las galletitas Oreo, presentaban glifosato más otros 4 agrotóxicos y el coadyuvante de formulación butóxido de piperonilo. 

El ejemplo de las galletitas con relleno en Brasil: todas contaminadas. Imagen: Captura de pantalla del reporte del IDEC mencionado

A este ritmo, claramente, en cuanto se comiencen analizar muestras en Argentina, al glifosato "vas a verlo hasta en la sopa". Sin eufemismos.