La pantalla de Canal 10 seguramente ardió con la transmisión de la semifinal que Argentina le ganó Francia por 80 a 66, por el Campeonato Mundial de Básquetbol que se disputa en China. De esta manera, el equipo nacional enfrentará al de España en la final del torneo, que se jugará el próximo domingo a las 9 en Baijing.

El final del encuentro fue de apoteósis. A medida que pasaba el último cuarto la resistencia francesa se fue degradando hasta volverse totalmente impotente. El trabajo defensivo del equipo de Sergio Hernández fue envolviendo a los galos, hasta anularlos por completo. Cerca de 300 argentinos festejaron en la tribuna con fervor y gran emoción lo que representa uno de los grandes hitos de la historia del básquetbol argentino, ya equiparable al subcampeonato de Indianápolis, con la diferencia que todavía, final mediante, puede aspirar a lo más alto del podio.

Bien puede decirse que Argentina tuvo el control del juego en todo el partido, salvo algunos segundos del tercer cuarto, cuando Francia le sacó un punto de ventaja pero por muy poco tiempo. La presión albiceleste en los armadores rivales fue decisiva, ya que no pudieron abastecer a las torres en la zona pintada. Luis Scola lideró el trabajo tanto en defensa como en ataque, constituyéndose en el mejor jugador del partido. Sus puntos fueron decisivos y su actitud demoledora. Arrastró a sus compañeros con su energía positiva. Él fue determinante, pero también sus compañeros fueron decisivos. Cada uno a su turno apareció para hacerse notar. Campazzo, Delia, Garino, Vildoza con sus triples, Deck y el resto cumplieron con creces la labor encomendada.

Francia, que al igual que Serbia pugnó por dar el zarpazo, no pudo. Gobert cerca del aro se manifestó como una amenaza, Fourier encaró siempre el aro y fue la principal arma de su equipo aunque su poder de fuego fue menguando a medida que pasaban los minutos y el final se acerca. En el último tramo, ya con cinco minutos jugados y una distancia de 10 puntos, el letargo pareció ganar la actitud de los franceses. A partir de ese instante reinó Scola, que se retiró a poco más de un minuto en medio de una ovación.

Argentina le ganó a otro poderoso, que apareció poco menos que infranqueable, tal como sucedía en la previa del match de cuartos de final ante los serbios. Sólo queda España, con el que se enfrentará el próximo domingo a las 9. Los dos tienen un título del mundo. Argentina en 1950, en nuestro país, y España en 2006, en Japón. Los dos tratarán derepetir lo que hicieron sus ilustres predecesores: subirse a lo más alto del podio.

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