En la columna de la semana pasada veíamos que El Frente de Todos tiene una imagen positiva de casi el 50% vs una negativa del 37,5%. Así, el sello electoral del oficialismo logra un saldo favorable de 12,4 puntos porcentuales que casi duplica al del PJ (6,6 puntos porcentuales).

En cambio, los sellos opositores tienen saldo negativo de imagen: casi -4 puntos porcentuales en la UCR (40,3% la califica de manera positiva y 44,2% negativamente), -27,3 puntos porcentuales en el PRO (26,2% de positiva, 53,5% de negativa) y -23,6 puntos porcentuales en Juntos por el Cambio (32,5% positiva, 56,1% negativa). Así la coalición gobernante tiene una imagen favorable similar al caudal obtenido en 2019 (48,24%), se beneficia con un sello más fresco respecto a los signos políticos opositores y cuenta con la ventaja de que el presidente Alberto Fernández tiene un promedio de imagen positiva del 60% vs 36% de negativa en las 10 encuestas más recientes, lo que ubica a la medición de Zuban Córdoba y Asociados como la más representativa de esa media de estudios (gráfico arriba).

En cambio, el ex presidente Mauricio Macri aparece en ese mismo estudio cerca del pico de su imagen negativa: casi 70% (gráfico abajo).

 

Sin embargo, pese a esas ventajas, el turno electoral del 2021 representa un desafío importante para el gobierno, por varias razones:

1) la elección de medio término es la que perfila la representación parlamentaria para la segunda mitad del mandato presidencial

2) esas elecciones tienden a mostrar un historial complicado para los oficialismos, pues el presidente de turno no puede encabezar la boleta a nivel país como sucedió en el comicio presidencial anterior, mientras que sus rivales sí pueden competir si no están ocupando cargos ejecutivos

3) las listas se fragmentan en tantos distritos como provincias hay y las candidaturas resultan atravesadas además por las coyunturas locales

4) algunos distritos sólo eligen diputados nacionales, mientras que otros también votan senadores nacionales.

Este mix de factores genera resultados fragmentados y difíciles de decodificar a nivel nacional. Una reconstrucción de las elecciones de medio término posteriores a la crisis del 2001 muestra que el oficialismo (FPV) ganó en 2005 con una primera minoría que rondó el 39% del total de votos nacionales. En 2009 hubo un “empate técnico” entre el oficialista FPV y el Acuerdo Cívico y Social (ambos en torno al 29%), pero la derrota oficialista en provincia de Buenos Aires (PBA) hizo parecer lo contrario. En 2013 ganó el oficialismo con 33% a nivel país, pero nuevamente la derrota en PBA fue noticia. En 2017, en tanto, Cambiemos como oficialismo se impuso con casi 42% de los votos.

 

Como puede advertirse, la fragmentación del voto hace que el ganador de las elecciones de medio término (aun cuando se trate del oficialismo de turno) ronda el 40% en el mejor de los casos, muy lejos del 50%+1 que configura una mayoría electoral como la que se ve con más frecuencia en las elecciones presidenciales. Algunos sondeos recientes permiten aproximarnos a las tendencias de cara al 2021 cuando falta más de un año para las eventuales primarias y más aún para los comicios de octubre.

A fines de junio, Giacobbe & Asociados difundió un sondeo que midió no intención de voto sino “deseo electoral”: el 37,3% se inclinó por la respuesta “quiero que el Frente de Todos (oficialismo) gane las elecciones, vs 42,9% que se inclinó por “quiero que el Frente de Todos (oficialismo) pierda las elecciones”; casi 19% eligió “me da lo mismo” y casi 9% ns/nc.

En julio, la consultora Synopsis midió la actitud electoral a nivel país: 38,6% se inclinó por el Frente de Todos, vs 46,3% que votaría a otra fuerza política; 15,1% se muestra indeciso. El informe comparó la tendencia con la que se registraba a la misma altura del mandato de Cambiemos: el actual oficialismo está casi 6 puntos porcentuales arriba de la actitud electoral que tenía por entonces la coalición gobernante (gráfico arriba).

Synopsis agregó otro cálculo, según el cual el Frente de Todos retendría el 83,4% del caudal que obtuvo en octubre de 2019: en ese caso, el oficialismo podría alcanzar el 40,2% de los votos en 2021.

 

Finalmente, la medición de julio realizada por Zuban Córdoba arroja casi 42% para la opción “candidatos a diputados que defienden a Alberto Fernández) vs 35,1% para “candidatos a diputados opositores a Alberto Fernández”; 23,1% se muestra indeciso o no responde (gráfico arriba).

Así, si hacemos un promedio de estos tres estudios nacionales, obtenemos de cara al 2021 una actitud electoral favorable al oficialismo de 39,2%, lo que es un guarismo casi idéntico al de la mejor elección de medio término para el FPV (39% en 2005).