La Garganta Poderosa publicó una nota escrita por Hossana Cazola, prima de Valentina Gallina, la joven de 19 años asesinada a golpes por su novio, Alejandro Pais, el pasado sábado en Olavarría.

La joven relató que no conocía de la relación entre ambos pero que se sabía que Pais “era un hombre conocido por sus niveles de violencia: tenía al menos ¡30 denuncias! de otras mujeres”.

En las últimas horas, al menos tres mujeres declararon ante la Justicia haber sido víctimas de violencia de género por parte del único detenido por ese femicidio. 

Pais, de 29 años, está detenido e imputado de "homicidio triplemente agravado", tras negarse a declarar.

La madre de Valentina, Valeria Soledad Cazola, murió en junio de 2008 de cinco puñaladas. Ella también fue víctima de femicidio.

El texto completo:

EL FEMICIDA DE VALENTINA TIENE MÁS DE 30 DENUNCIAS"

* Por Hosanna Cazola,

prima de Valentina Gallina, víctima de femicidio.

Valentina había terminado la secundaria el año pasado. Su abuelo siempre la definió como una “rusa hermosa”, una piba grandota que abrazaba fuerte, que sostenía su mirada con unos ojos comunicativos y que se solidarizaba profundamente con quien se le cruzaba. Su compromiso con el barrio era nato: siempre acompañó a las niñeces y a las madres adolescentes. Ese amor y esa motivación lo trasladó a la Casa Popular Valeria, en el barrio Sarmiento Norte, que lleva ese nombre en honor a su mamá, también víctima de un femicidio atroz. Desde entonces comenzó a movilizarse con nosotras en el Movimiento Popular La Dignidad, consciente de la violencia machista que sufren las pibas de los barrios. Pero esta vez le tocó a ella, nos la mataron.

El femicidio de mi prima fue el sábado pasado al mediodía. Una vecina llamó a su abuelo para avisarle que la habían trasladado en una ambulancia y cuando él llegó al hospital, Valentina ya había muerto. Alejandro Diego Pais la mató a golpes. Nadie de nosotras sabía de esa relación, pero sí era un hombre conocido por sus niveles de violencia: tenía al menos ¡30 denuncias! de otras mujeres y la Justicia sólo ordenó restricciones que obviamente él no cumplió nunca.

La autopsia confirma que murió por un edema cerebral por contusión. Sí, y todas sabemos bien que también fue porque estamos en emergencia contra la violencia de géneros en todos los formatos. Porque las pibas de las barriadas, como ellas, son las más vulneradas por la ausencia del Estado; la Justicia debe aprender a investigar desde una perspectiva de géneros. Con nuestra presencia en la calle, y porque el testimonio de Pais inventado se había caído a la hora y media, todas nosotras conseguimos que la carátula sea “femicidio triplemente agravado”. Ahora esperamos la condena.

Al femicida de mi tía Valeria, mamá de Valentina, lo culparon de “homicidio simple” y le dieron 10 años, aunque luego lo redujeron a 8. Cuando inauguramos la casita, Valentina estaba muy emocionada porque entendía las violencias que las mujeres pobres sufren: institucional, de estigmatización, económica y laboral, entre otras. El feminismo barrial era su militancia. Y aunque tenemos una profunda angustia, todas estamos en acción por ella. Detrás de los llantos, nos organizamos para que esto deje de ocurrir. Nos hermanamos en el dolor absoluto para abrazarnos en las calles, como ayer, que salimos 4000 personas a gritar justicia, ya que como mujeres y compañeras sentimos una necesidad de acuerparnos para estar con fortaleza.

Actualmente, a la Casa vienen tres mujeres al día de lunes a sábados para contarnos lo que viven y que no denuncian por miedo o porque no tienen dónde quedarse. Es alarmante la situación; ¡algo se debe hacer! Desde el compromiso de Valentina, seguimos; no vamos a callar ninguna de sus compañeras, jamás.

Nunca vamos a olvidar su visión solidaria de pensar en las demás.