La foto por estos días es la de una fila de niños con guardapolvo y barbijo esperando distanciados que alguien los haga entrar a la escuela. Pero durante un año “la escuela”, tal como la conocíamos, un edificio amplio, habitado, con una bandera siempre flanqueando, fue otra cosa. 

“La escuela ahora está en el WhatsApp”, explicó hace un tiempo Alicia Medrano, maestra de la escuela primaria Ricardo Nassif, de Barrio Ipv Argüello. Ella, junto a todo el equipo docente, realizaron un gran esfuerzo para lograr que los 315 alumnos que concurren a sus aulas, no se desconecten del sistema educativo. 

Así quedó registrado en este informe producido durante el 2020 que, ahora, a un año de la llegada del Covid-19 a la Argentina, rescatamos para el especial Encovidchados: un año en pandemia

 

 

Para las escuelas, todo comenzó el domingo 15 de marzo de 2020, cuando el presidente Alberto Fernández anunció en cadena Nacional la suspensión de las clases por 15 días para minimizar la circulación del Coronavirus. Unos 12 millones de niños y niñas de Argentina, alumnos de distintos niveles que habían comenzado las clases días antes, ya no volvieron a las aulas, ni a ver a sus docentes, ni a sus compañeros. 

Con distintos matices, los equipos docentes de cada escuela del país echaron mano a las herramientas disponibles. El caso de Ricardo Nassif es singular. Está ubicado en un barrio popular, con carencias estructurales y mala conexión de internet. Aun así, los docentes no bajaron los brazos. Con los cuadernillos para cada alumno que ellos mismos adaptan, con el celular o visitando en sus casas a los estudiantes, lograron que el vínculo nunca se corte.

Contar este tiempo, el año pandémico, es poner otra vez de manifiesto las necesidades que desnudó el Covid-19, pero también es contar la historia de quienes aún en condiciones cada vez más desiguales, lo dieron todo por sus estudiantes.