Antoine Carr, ex pívot de los Utah Jazz, que disputó la final ante los Chicago Bulls de Michael Jordan en 1998, ha revelado en una entrevista en la ESPN algunas tretas ocultas que utilizaron los Bulls en la final que relata The Last Dance. La más curiosa, enviar a conejitas playboy a las habitaciones del equipo de Karl Malone y Stockton cuando estaban concentrados en Chicago.

Las series finales de la NBA de 1998, disputadas por los Chicago Bulls de Jordan y los Utah Jazz de Karl Malone, han vuelto al primer plano de la actualidad tras la emisión de The Last Dance, el documental de Netflix que recorre la última temporada de Michael Jordan y el resto de su carrera en la franquicia de Illinois culminada con el sexto anillo.

Aquellas finales estuvieron marcadas por las memorables actuaciones de Michael Jordan y sus duelos con Stockton y Malone.., y en la que los miembros del equipo de Utah vivieron situaciones poco comunes con la que la gente de Chicago intentaba cansarlos y distraerlos para mermar su capacidad para rendir en la pista.

 

Durante una charla con ESPN Antoine Carr, pívot suplente de los Jazz durante aquellas finales, habló de una de esas situaciones desconocidas y extrañas que hoy recuerda con gracia:

 La gente en la ciudad de Chicago siempre intentaba hacer algo. Así, la noche antes de un partido aparecían modelos de Playboy en las puertas de las habitaciones del hotel con una tarta. Estaban con una gabardina y una vez que te daban el pastel se quitaban el abrigo… y ¡Bienvenido a Chicago!

Carr aseguró que pese a la oferta que le propusieron no cayó en la trampa porque se podía eso podría mermar su rendimiento en la cancha:

 «Te proponían pasar la noche juntos. No funcionó conmigo, pero si eres un chico joven y lo único que puedes pensar es en una mujer bonita antes del partido… Eso sí el pastel estaba bueno».

 

 

El pívot concluyó que esa era una gran maniobra por parte de la ciudad de Chicago para que los Bulls ganaran el título: «Quien lo montó es un genio, un gran fanático de los Bulls. Así es como se crea una verdadera ventaja».