Tras el aislamiento en China, María Andrea An, campeona nacional de patinaje sobre hielo fue evacuada en un vuelo del gobierno ucraniano.

En Kiev realizó la cuarentena junto a la ministra de salud en un hospital militar y hasta conoció al presidente. Tras pasar por Madrid, logró regresar a su hogar en Buenos Aires. 

 

 

DE BUENOS AIRES A WUHAN, EL INICIO DE LA ODISEA
"Fui a Wuhan para visitar a mi mamá. Yo nací en Argentina pero ella y mi papá, al igual que mis antepasados, son todos de allá. Junto con Germán, salimos el 18 de enero y llegamos el 20 a Shanghai, donde hicimos noche para luego tomar el tren hasta Wuhan", comienza el relato María Andrea.

"Llegamos el martes 21, en el preciso momento en que la ciudad comenzó a modificar su rutina. Recién empezaba todo. Al día siguiente comunicaron el corte del servicio de transporte y el cierre de los comercios que no vendieran productos de primera necesidad. El jueves 23 la ciudad fue aislada y comenzaron las restricciones para salir a la calle", continúa Parzon, quien trabaja como técnico electrónico. "Apenas llegamos fuimos al departamento de la madre de María Andrea, que forma parte de un complejo de viviendas. No podíamos salir. Las disposiciones gubernamentales, de hecho, sólo permitían que una persona por departamento fuera a realizar las compras. Quien tuviera dicha responsabilidad debía frenar en la garita de seguridad de la entrada, mostrar documento y firmar una planilla al salir. En ambos momentos, también, te tomaban la temperatura. Todo quedaba registrado".

-DE UNA WUHAN FANTASMA RUMBO A KIEV, CON ESCALA EN KAZAJISTÁN
La posibilidad de Brasil, que era la que mayor ilusión generaba por la cercanía con Argentina, se cayó rápidamente por falta de lugar, algo lamentado no sólo por la atleta argentina y su pareja sino también por muchos otros latinoamericanos que esperaban ser evacuados. Pero con la misma manera que se frustró la opción brasilera se concretó la conexión ucraniana.

"Fueron momentos de mucho nerviosismo. La embajada de Ucrania organizó alrededor de diez combis para ir recogiendo a los evacuados en paradas en toda la ciudad. Fuimos caminando el puñado de cuadras hasta el punto que nos designaron -siempre con barbijo- y al arribar la camioneta nos avisaron que nos iban a tomar la temperatura y que si teníamos más de 37°2, no íbamos a poder subir. Lo mismo sucedería si teníamos alguno de los síntomas característicos del coronavirus", rememora María Andrea.

 

 

-DE UNOS POCOS PIEDRAZOS EN KIEV A CIENTOS DE REGALOS EN UN HOSPITAL MILITAR, CON VISITA PRESIDENCIAL INCLUÍDA
Aún arriba del avión pero ya en la pista del Aeropuerto Internacional de Boryspil, los pasaportes de la pareja argentina fueron sellados y, luego de un nuevo control médico y otra declaración jurada, pudieron descender del avión. "La escalera tenía una alfombra plástica a la que rociaban con desinfectantes para que nos limpiemos los pies. Luego, en la misma pista, abordamos unas combis que también tenían un nylon para separar al chofer de nosotros".

El destino siguiente era el centro médico de la guardia nacional ucraniana ubicado en Novye Sanzhari, a 350 kilómetros de la capital, para realizar la cuarentena obligatoria. Pero el destino tenía guardado una nueva sorpresa en este viaje. En dicho trayecto, varias veces las combis fueron bloqueadas por manifestantes que se oponían a recibir a los evacuados de Wuhan por miedo a que el coronavirus ingresara a Ucrania. Incluso una de las camionetas recibió un piedrazo sin registrar daños mayores que un ventanal roto. "Nos costó entender qué estaba pasando. Después nos comentaron que en Ucrania hay una interna política muy fuerte. Lo cierto es que el pueblo ucraniano se portó de diez con nosotros, eso es lo que hay que resaltar", avisa velozmente Germán.

-DE KIEV A BUENOS AIRES, CON ESCALA EN MADRID
La última noche en el hotel de Kiev, María Andrea y Germán cenaron con la embajadora argentina en Ucrania, Elena Mikusinski, quien ya los había visitado en el hospital militar. Allí les comentó el operativo que estaba diagramado con la embajada argentina en España. "Al ya tener nosotros el alta y como Ucrania aún no registraba casos, la partida en avión fue más normal. Apenas llegamos al Aeropuerto de Barajas nos estaban esperando la cónsul y el cónsul adjunto, quienes habían articulado todo con Aerolíneas Argentinas. Se encargaron de despachar nuestras valijas y acondicionaron una sala vip para que podamos esperar. Todo estuvo re bien coordinado", afirma María Andrea.

Tras algunas horas llegó el sábado 7 de marzo, el ansiado momento de volver a pisar suelo argentino. "Llegamos a Ezeiza como un vuelo más, porque las autoridades recién se estaban acomodando a esta avanzada del Coronavirus. Hicimos la declaración jurada y nos estaba esperando el padre de María con el auto para llevarnos a casa. Allí arrancamos la cuarentena de catorce días que terminó el sábado pasado y que empalmó con el aislamiento obligatorio anunciado por el presidente. Por lo que llevamos más de 60 días y cuatro cuarentenas consecutivas", concluye Germán.