Con los All Blacks dispuestos en el césped del cancha Yokohama, de Tokyo, para ejecutar el Haka, sorprendió la actitud que tomó Inglaterra ante la clásica danza maorí.

A los pocos segundos que arrancó el ritual neozelandés, los jugadores ingleses cruzaron la mitad del ámbito y se pusieron a metros de los jugadores rivales, armando una formación en V para contrarrestar la intimidación que intentan producir los All Blacks con su clásica danza.

Dicha ocasión viajó velozmente vista por el árbitro del partido, el galés Nigel Owens -considerado el mejor magistrado en el mundo del rugby-, que junto a sus asistentes, los franceses Romain Poite y Pascal Gaüzère, les pidieron a los ingleses que vuelvan a situarse en su su comunicado del sector de juego.