Desde el 28 de diciembre pasado, cuando fue publicado en el Boletín Oficial el decreto 82/2019 del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, la tucumana Mariana Tello Weiss es la presidenta del Archivo Nacional de la Memoria.

Con el contexto de una administración identificada con valores reconocidos a nivel internacional en el área, la cuestión no es menor.

 

Felicitaciones a nuestra querida Dra. Mariana Tello Weiss !

Publicado por Instituto de Antropología de Córdoba en Lunes, 30 de diciembre de 2019

 

Militante de la agrupación HIJOS en la ciudad de Córdoba e investigadora del Conicet, es docente de la Licenciatura en Antropología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) e integrante del Instituto de Antropología de Córdoba. Formó parte del área de investigación del Espacio para la Memoria “La Perla”.

Creado en el 2003, el espacio tiene la relevancia de llevar adelante la actualización del Archivo Digital de la Memoria, en el que descansan los miles de testimonios en casos de violaciones de Derechos Humanos durante la última dictadura militar, y un reservorio para los juicios de la Memoria, la Verdad y la Justicia.

 

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Funciona en la exEscuela de Mecánica de la Armada, hoy denominado Espacio para la Memoria, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos, y además de la preservación de documentos, tiene como objetivo “articular los objetivos de memoria, verdad y justicia mediante la generación de acciones conjuntas entre las diferentes jurisdicciones a nivel nacional, entre los países del MERCOSUR y en el plano internacional”.


Su historia

Mariana tenía nueve meses en aquel julio de 1976, cuando su madre, Margarita Azize Weiss, la protegió cuando militares y policías realizaron un operativo en su casa, ubicada en calle Las Piedras 710 de San Miguel de Tucumán. La asesinaron.

En 2011 se produjo el juicio contra los criminales, aunque por haber fallecido antes, el represor Antonio Domingo Bussi no estuvo sentado en el banquillo. Alguna vez recordó lo tenebroso que le resultó volver a Tucumán, en 1998: “El responsable del asesinato de mi madre, y de tantos otros, estaba en la Casa de Gobierno, donde ni siquiera pudimos llegar por impedimento de la policía”.