Entre las medidas dispuestas para frenar contagios de coronavirus en Córdoba desde principio de semana fue la restricción a los cultos, en principio hasta el 26 de octubre.

Frente a esta situación, el arzobispo de Córdoba, Carlos Ñáñez, emitió un comunicado afirmando que las sedes de la Iglesia Católica en los seis departamentos alcanzados no se adecuarán a la medida y celebrarán misas como hasta el momento.

"Ante la perspectiva de suspender las celebraciones litúrgicas, he recurrido a la autoridad provincial, manifestando mi malestar y mi propósito de no acompañar esas medidas, que estimo exageradas, y que afectan a la salud espiritual de las personas, especialmente en un tiempo de cuarentena prolongada. Es mi deseo seguir solicitando un diálogo franco sobre el particular con las autoridades", expresó Ñáñez.

Asimismo, indicó que no ve dificultad en atender "la imperiosa necesidad espiritual de todos los fieles" observando las medidas protocolares dispuestas para la celebración de cultos.

"Los responsables de cada comunidad, con la ayuda de los consejos pastorales, deberán discernir el modo de concretar el acompañamiento espiritual de los fieles, y en la eventualidad de estar ante posibles contagios, suspender esas iniciativas hasta el total restablecimiento de la salud de sus integrantes", expresó.

Córdoba: la Iglesia Católica celebrará misas pese a las restricciones al culto

Imprecisiones

El monseñor Pedro Torres detalló los argumentos de la decisión a Radio Universidad: "La normativa es muy imprecisa. Para nosotros quedó en cuestión desde el acompañamiento de un difunto, la confesión, la atención espiritual. Y tampoco hemos logrado precisiones. El decreto nacional habla de (celebraciones) hasta diez personas y nosotros veníamos haciendo celebraciones de matrimonios y bautismos con hasta diez personas, porque hay gente que venía esperando hasta ocho meses".

En diálogo con Entre nosotros Rebeca, Torres expresó la necesidad de mantener una mejor comunicación con las autoridades para evitar "situaciones de perplejidad". A su vez, indicó que de cumplirse los protocolos, interrumpir las celebraciones de este tipo le parece "innecesario".

"No podemos tener presencia en los lugares de culto, no podemos acompañar a la gente que venimos acompañando con adicciones, situaciones de duelo, de conflicto espiritual, hay muchos niveles de la atención espiritual y si uno escucha a algunos intérpretes de la normativa nacional, no se pueden hacer", adujo.

 

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